Vender tu inmueble por tu cuenta, de particular a particular, es más sencillo de lo que parece y te ahorra la comisión de una agencia (que en España suele ir del 3 % al 5 % del precio, más IVA). Esta guía te explica, paso a paso, cómo hacerlo bien.
1. Prepara la documentación
Tener los papeles listos desde el principio evita sustos y da confianza al comprador. Lo básico:
- Nota simple del Registro de la Propiedad, que acredita que eres el titular y si hay cargas (por ejemplo, una hipoteca pendiente).
- Certificado de eficiencia energética, obligatorio para anunciar.
- Últimos recibos del IBI y de los gastos de comunidad, y un certificado de estar al corriente con la comunidad de propietarios.
- Escritura de compraventa de cuando lo compraste y, si aplica, la cédula de habitabilidad (según la comunidad autónoma).
2. Pon un precio realista
El precio es lo que más condiciona que vendas rápido o que el anuncio se quede parado. Compara con viviendas similares de tu zona (mismos metros, estado y altura) y sé honesto con el estado real del inmueble. Un precio por encima de mercado espanta visitas; uno ajustado atrae interés desde el primer día. Puedes orientarte con nuestra herramienta para ver si un precio está por encima o por debajo de la media de la zona.
3. Haz buenas fotos
Las fotos venden. Con el móvil basta si cuidas lo esencial:
- Ordena y despersonaliza cada estancia antes de disparar.
- Haz las fotos con luz natural, de día y con las persianas subidas.
- Dispara en horizontal, desde una esquina, para que se vea amplitud.
- Incluye todas las estancias, y no olvides cocina, baños y, si tiene, terraza o trastero.
4. Escribe un anuncio claro
Describe lo importante sin exagerar: metros útiles, número de habitaciones y baños, planta y si hay ascensor, orientación, estado, gastos de comunidad y qué hay cerca (transporte, colegios, comercios). La sinceridad ahorra visitas inútiles y genera confianza.
5. Organiza las visitas
Agrupa las visitas en franjas, ventila antes y ten a mano la documentación por si preguntan. Escucha más que hablas: las objeciones del visitante te dicen qué mejorar o cómo ajustar el precio.
6. Cierra la operación con seguridad
Cuando haya acuerdo, lo habitual es firmar un contrato de arras (una señal que reserva la compra) y, más adelante, la escritura pública ante notario, donde se paga el resto y se entregan las llaves. Para los detalles legales conviene apoyarse en un asesor o en el propio notario.
Esta guía es informativa y no sustituye el asesoramiento de un profesional. Comprueba siempre los requisitos concretos de tu comunidad autónoma.