Al comprar o vender una vivienda, al precio hay que sumarle una serie de gastos e impuestos. Conocerlos de antemano evita sorpresas y ayuda a calcular bien cuánto te costará o cuánto te quedará limpio. Aquí va un resumen por partes.
Gastos del comprador
- Impuestos. En una vivienda de segunda mano se paga el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP), un porcentaje sobre el precio que fija cada comunidad autónoma (varía de forma notable según la región). En obra nueva se paga IVA más Actos Jurídicos Documentados (AJD).
- Notaría por la escritura de compraventa.
- Registro de la Propiedad para inscribir la vivienda a tu nombre.
- Gestoría (opcional, habitual si hay hipoteca).
- Si compras con hipoteca, desde la ley de 2019 la mayoría de los gastos del préstamo (notaría, registro, gestoría y AJD) los asume el banco; al comprador le suele quedar la tasación.
Como regla orientativa, los gastos e impuestos de comprar suelen moverse en torno al 10 %–12 % del precio en segunda mano, aunque depende mucho de la comunidad autónoma.
Gastos del vendedor
- Plusvalía municipal (impuesto sobre el incremento de valor del terreno), que cobra el ayuntamiento. Si no ha habido incremento de valor, puede no corresponder pagarla.
- IRPF por la ganancia patrimonial: tributas por la diferencia entre lo que te costó y lo que vendes, con algunas exenciones (por ejemplo, por reinversión en vivienda habitual o para mayores de 65 años en determinados casos).
- Certificado de eficiencia energética y, si tienes hipoteca pendiente, los gastos de cancelación registral.
- Puede corresponderte una parte del IBI del año en curso, prorrateada hasta la venta.
Lo que os ahorráis sin agencia
Vendiendo de particular a particular os ahorráis la comisión de agencia, que en España suele ir del 3 % al 5 % del precio más IVA. En una vivienda de 200.000 € pueden ser varios miles de euros. Puedes calcular tu ahorro con nuestra herramienta.
Antes de firmar
Pide presupuesto a la notaría y confirma el tipo de ITP de tu comunidad autónoma, porque son las partidas que más varían. Un asesor fiscal puede ayudarte a estimar el IRPF y las posibles exenciones.
Los porcentajes son orientativos y dependen de la comunidad autónoma y de tu situación. Consulta con un profesional para tu caso concreto.